miércoles, 24 de agosto de 2016

Una de Ernesto


Un torero no será mejor que su público por mucho tiempo. Si éste prefiere los artificios a la sinceridad, en poco tiempo el diestro sólo utilizará artificios.
 Para que surja un buen torero y siga siendo honrado y sincero y no se sirva de trucos ni mistificaciones debe existir un núcleo de espectadores para quienes lidiar cuando aparezca. 

Ernest Hemingway

lunes, 22 de agosto de 2016

La inspiración de Javier Jiménez con una corrida buena de Bañuelos

Corrida de toros de Antonio Bañuelos para David Galván, Emilio Huertas (confirma alternativa) y Javier Jiménez.
  
   ¡Ay lo bien que lo podríamos pasar los aficionados de Madrid y alrededores a poco que la empresa pusiera un poco de empeño! Con lo bonito que es ir a los toros domingo a domingo y que pudiéramos disfrutar de una temporada basada en los méritos, en la rivalidad y en los jóvenes que se comen el mundo. ¿Si todas las plazas fueran de feria quién se ocuparía de poner toreros en el disparadero? No hablamos de la quimera de llenar la plaza cada siete días, pero sí de llevar más aficionados, con más peso entre tanto turista y aficionado de autobús. Como dijo un día Choperita: "A lo mejor meter cinco o seis mil personas un domingo de temporada no es un fracaso". Y claro que no lo es, solo pedimos compensar un poco más la balanza, queremos ambiente fetén, que el aficionado de Madrid reconozca su plaza los festejos de temporada y no sienta desazón contemplando lo que un día fue y lo que es. Sin embargo el empresario el único amor que prodiga es el del vil metal, alejado de cualquier romanticismo de lo que pudo ser y significar la plaza de Las Ventas, no digamos la fiesta taurina en la ciudad de Madrid. ¿Si un mes de toros sustenta el resto de la temporada porque ha de trabajar en ésta el empresario? El romanticismo se topa de bruces con el realismo, la producción industrial de un San Isidro exprimido y extendido hasta el empacho, la ley del máximo resultado con el mínimo esfuerzo. Urge un Gallito del empresariado taurino, uno con verguenza torera para enfrentarse a todo tipo de toros, no solo al facilón y noblote Sanisidro; esos de ANOET que sacan una nota dejando entrever que sobra la temporada, que ellos saben lo que demanda el público -maldita expresión- y que el nuevo pliego no se ajusta a la realidad cultural de la fiesta -risas-, esos no nos representan.

   Hablo de este tema porque ayer vivimos una tarde muy agradable en Las Ventas que bien podría ser representativa de lo que trato de exponer, y no se crean que no había aficionados porque los había y muy buenos. Al ocupar mi localidad, antes del paseíllo, vi a un señor saltando de fila en fila, dirigiéndose entusiasmado al sitio que ocupaba un conocido, diciéndole: "Qué, viste a Eugenio de Mora. Desde Chenel no he visto a ninguno presentar la muleta tan plana, buenísimo, ¡así se presenta la muleta!". Estas conversaciones, por muchas plazas que uno visita, solo se escuchan en Las Ventas. Claro que para ver buenas tardes de toros como la de ayer, permítanme la obviedad, hacen falta toros, y aquí es donde vamos a ir entrando en harina. 

   Antonio Bañuelos, al que tenía estigmatizado por la birria de corrida que echó en Bilbao para su debut, se quitó todos los males de un plumazo. Un encierro que metía miedo de salida, rematado de pitón a rabo, igualado de hechuras, oscilando en los 70 kilos de margen. Cinqueño. Únicamente bajó el segundo, más recortado que sus hermanos pero el más bravo de la tarde; tomen nota: Arabesco. Cuatro toros embistieron y ofrecieron posibilidades de triunfo pero no nos engañemos, señor Bañuelos, la corrida no ha sido para sacar a saludar al mayoral, por muy entusiasmado que estuviera el personal. Las peleas en los caballos, salvando el segundo toro, fueron mediocres, predominando el que se deja pegar sin celo, el que se repucha y el que sale sueltecito. En descargo de mi plaza y su afición, que tantos palos se lleva de los que ven los toros por la tele con pijama y palomitas, hay que decir que lo mismo te saca al mayoral por una corrida brava en el caballo tremendamente complicada en la muleta, véase el encierro de Cuadri en 2012, que por una corrida inédita en varas y propicia en el último tercio. A Madrid le cabe todo, bendita afición.

   Vamos toro a toro. El de la confirmación de Huertas, Subastador, que era largo como una mañana sin almuerzo, lo recibió intercalando alguna chicuelina, a todo punto contraproducente a esas alturas de la lidia, como hacen las figuras con los toros-bonsái en plazas de provincia, costándole un disgusto a más de uno. Sale suelto de la primera vara y cabecea en la segunda. En el capote de José Otero, o gracias a él, se ve que el morlaco tiene buen galope. Huertas lo ve y le da distancia generosa varias tandas, dejando que se venga de largo, cosa que se agradece y que apuntamos positivamente porque también lo hizo con el otro toro. Aprovechando las inercias y el galope alegre de Subastador intercaló algunas tandas limpias con otras de banderazos, mandándolo al otro barrio de una estocada corta en los bajos y otra un poco pasada. 

    Sale Arabesco con mucho celo y pegajoso, haciendo pasar apuros a Galván. Coge un primer puyazo entrando muy fuerte en jurisdicción y sale mirando continuamente al montado; Galvan lo deja largo y rápidamente se arranca, entrando decidido y haciendo buena pelea. Continúa mirando al caballo pero Juan José Esquivel se marcha entre aplausos sin que viéramos otra entrada. Midió el astado en banderillas, haciendo pasar apuros a los de plata. Miguel Ángel Sánchez marró un par clavando a la atmósfera pero le vimos clavar con una finura inusual, dejando los palos con delicadeza como hicieran los toreros de la dinastía Bienvenida, disculpen el atrevimiento. Qué toro Arabesco, como viera un hueco, como no se le llevara dominado... Galván se llevó un recadito por el derecho y coladas por ambos pitones. Se equivocó en el planteamiento, encimándolo de primeras y sin tiempo apenas entre tanda y tanda, amontonándose por momentos. Lo puso más arisco todavía. Quería torear bien y componiendo desde el principio y nunca se dio cuenta que era un toro de los que primero hay que lidiar, someter, para después torear. Dejó algunos naturales de frente, sin ligazón, de mucho peso, y mató de un pinchazo y una estocada caída del lado contrario. Arabesco fue un gran toro que pasará desapercibido, la faena no fue lucida y no hubo una tercera vara que con toda seguridad hubiera tomado de buena gana.

Arabesco nº 89, 490 kilos

Galván al natural con Arabesco

  El tercero mansea a toriles de salida, también en el caballo saliendo suelto y peleando a regañadientes. Lo bregan aseado y hace aparición Javier Jiménez, cuya actitud en esos primeros muletazos trasluce seguridad en sí mismo, confianza y clarividencia. Una constante toda la tarde. Fueron tres tandas por la derecha y dos por la izquierda en tono brillante y armónico todas ellas, sin llegar a la excelencia. Midió con inteligencia la faena y entró bien a matar dejando una estocada rinconera.

  El cuarto fue probablemente el más serio de la corrida, un señor toro. También el de peor juego, no quiso pelear en varas y salió descastado, pegando cabezazos con la cara por la nubes, con escasa fuerza. Galván fue arrollado de salida cuando se lo sacaba a los medios, estuvo muy bien en un quite por chicuelinas y otro por delantales pero de salida pasó apuros en ambos. Se pasó de faena y el trasteo no tuvo ninguna historia. De nuevo destacó Miguel Ángel Sánchez bregando magníficamente.

  En quinto lugar otro toro de pavorosa seriedad, esta vez de pelo colorado, bautizado con el nombre de Obrador. Otro ejemplar que pelea sin celo y sale sueltecito de la caballería. En banderillas José Otero puso un par memorable, dejándose llegar el toro, casi en los medios, clavando en la cara de poder a poder. Nunca fallan los hermanos Otero, banderilleros valientes y poderosos donde los haya. En la faena de muleta Huertas dio distancias nuevamente, toreando mecánico, pero en la tercera tanda se vio como amainaba el toro. El torero tiró de repertorio populista antes de dejar una buena estocada en los rubios, sin soltar la muleta como se estila ahora, aunque haciendo la pantalla. El usía, señor Julio Martínez, denegó la oreja ampliamente solicitada por la misma razón que le regala una puerta grande a López Simón; él sabrá. 

  Para concluir uno de capa negra de nombre Aseñorado que en el segundo puyazo se desploma y no recibe castigo. Hubo un momento de duda pero finalmente la presidencia autorizó el cambió de tercio. Un solo puyazo para Aseñorado que se vino arriba en banderillas y embistió pastueño y templado en la muleta de Javier Jiménez. Comienza por la derecha nuevamente, por momentos ligando al estilo tiovivo; al natural le pega dos series, la última muy reunida y templada que termina de calentar la plaza. La estocada de Jiménez muy fea; deja media caída, tendida y trasera; que no es obice para que el público pida los trofeos fervorosamente. A Javier Jiménez hay que verlo, cuando un espada demuestra ese punto de seguridad y lucidez hay que ponerlo en los carteles, más aún con esa juventud porque puede haber torero.

Javier Jiménez, Puerta Grande

   En cuando al ganado y como resumen final: Dos embistiendo galopando, uno más pastueño, uno encastado que pedía los papeles, uno que se apaga muy pronto y otro descastado. Mansedumbre en los caballos y peleas mediocres. Esto nos recuerda a las ganaderías predilectas de las figuras de hogaño, solo que algunas ya ni embisten, pasan obedientemente y simplemente se mueven.

Miguel Ángel Sanchez pareando al segundo de la tarde

jueves, 18 de agosto de 2016

Regidor, de Pilar Buendía



  Regidor, de Pilar Buendía. Jugado en tercer lugar el pasado 15 de agosto, en la plaza de Cenicientos. Resaltaba por su espectacular cabeza, su pelaje claro, la seriedad de los rizos y lo oscuro de sus ojos achinados. La mirada debía calar delante del bicho, de hecho Sebastian Ritter, que hubo de enfrentarse a él y darle muerte, no tenía cara de estar pasándolo bien. Regidor fue un toro que de salida hizo algún regate. Fiero. Pedía manos firmes y aplomo de hierro. Se creció en el primer puyazo, empujando fuerte, y se fue por su cuenta al caballo desde el tercio después de que Ritter cambiara el tercio. Quería pelea. En banderillas Raúl Cervantes le echó agallas y brindó uno de los momentos más toreros de la tarde, dejándose ver y clavando valerosamente. Regidor aguantó tres tandas por el derecho y se paró, puede que ahogado por las cercanías que planteaba el coleta. Por el izquierdo sabía multiplicar con decimales. 

   La corrida de Pilar Buendía fue muy blanda de remos, descastada, con pocas ganas de embestir. El quinto sobresalió entre todos, Romano, buen toro que embistió repetidamente con franqueza. El sexto se dejó hacer en un tono menor, pasando con escaso celo, Ibarreño se llamaba. Todos cogieron un puyazo, la terna no estuvo por enseñar la corrida y el ganado no pedía mucho más, quitando el ejemplar que da nombre a esta entrada.

Diego Urdiales en la picassiana de Málaga

Detalles del vestido de torear y capote de paseo de Diego Urdiales, utilizado en la corrida picassiana de Málaga; diseño de Carmelo Bayo. Compartía cartel con Perera, Joselito Adame y Fortes; toros de Torrealta.









Recordamos que el trasfondo del Guernica tiene más interpretaciones además de bombardeos guerracivilistas, y no es otro que simple y llanamente lo que se ve en el cuadro: el tema taurino. José Morente lo explicó magistralmente en este artículo

sábado, 13 de agosto de 2016

Inquieto, de Murteira Grave





Inquieto nº 35, de Murteira Grave. 

Reseñado para una corrida de rejones el jueves 25 en Lisboa. Es una pena que esta pintura acabe sus días con los pitones mutilados correteando detrás de un caballo y no en lidia a pie con todos los honores y una lidia según los cánones. 

martes, 9 de agosto de 2016

Parentis. Novillada de Los Maños y El Añadío

  La novillada de Los Maños salió descastada en líneas generales, con pocas ganas de embestir y de acudir a los envites de la caballería. Le faltó chispa. Un comportamiento de lo más normal, lo extraño y complicado es mantener la excelente regularidad de los últimos años. Profundizando habría que destacar un utrero de juego notable, Lorenzo nº30 (familia del infortunado que segó la vida de Víctor Barrio), que de salida ofreció un buen numero de embestidas y así se mantuvo en la franela, repitiendo por abajo por ambos pitones. Tomó tres varas pero la pelea fue discreta, le costó acudir y cabeceó en el peto. Apuntamos también un gran pitón izquierdo del sexto, Capitán nº 42.


  En las imágenes Corveto nº 54, probablemente el novillo de todo el fin de semana que más me cautivó por sus hechuras. El pelaje, la expresión, la cara bien puesta, redondo y rematado de pitón a rabo. Precioso. De toro hubiera sido un escándalo.



  Al caballo no se arrancó ni en la corta distancia; recibió dos varas. En la muleta se dejó por el izquierdo y por el derecho se revolvía con peligro. 


  
  Se devolvió el segundo de Los Maños por una cojera y en su lugar se jugó uno del Raso de Portillo (Velillo nº 2); descarado de cara, disimulando la escasez de su remate. Cogió tres puyazos de largo yendo a más, Guillermo Valencia pidió el cambio y, ante la emoción del tercio, el presidente se negó con la cabeza. El novillero insistió y el presidente hizo un gesto con los dedos pulgar e indice, "un poquito más". Sí señor, aquí hemos venido a ver toros lo primero. Tras dimes y diretes el novillero lo colocó de mala manera, metiéndolo prácticamente bajo el peto y se llevó un abucheo a la francesa. No se trataba de esconderlo sino de enseñarlo. Pese a ello, chapó por la presidencia.  

  Si se quedan con la curiosidad, en el tercio de muerte quedó totalmente rajado, mirando al tendido tras los muletazos y yéndose a morir a chiqueros. El presidente tenía razón, había que exprimirlo en el caballo.

El de Raso de Portillo. Foto Julien Capbern

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  La matinal de El Añadío, de cuatro reses más una regalada por la ganadera porque tenía los pitones excesivamente escobillados, salió mediana tirando a mala. Un primero claudicante, inválido, con buenas intenciones. El segundo, con la fuerza al límite, se movió mucho y soportó mil capotazos y mil banderazos del novel José Cabrera. Se llamaba Tenderillo nº 9. El tercero muy bien picado en tres varas que cogió sin alardes, fue voluntarioso y le permitió cortar una oreja a Manolo Venegas. Y el cuarto, el más rematado del conjunto, quedó inédito por la falta de capacidad del espada.
  Con escaso poder en varas, se dejaron hacer sin mostrar apenas temperamento.

Aliñado nº 13, el cuarto y más serio del conjunto

lunes, 8 de agosto de 2016

Novillada concurso en Parentis


  Llevado por un cartel ganadero de lo más atractivo y variado, toda vez que este año no pude ir a la meca del torismo, Ceret, este fin de semana me desplacé hasta el pueblo francés de Parentis, en plena región de las Landas. Una novillada de Los Maños, cuatro utreros de El Añadío (en principio origen Santa Coloma-Coquilla) en festejo matinal y una novillada concurso cuya oferta sólo está al alcance de una organización movida por una afición a los toros auténtica. 

  Al tratarse de un ciclo exclusivo de novilladas la valoración de los animales es un atisbo acompañado de no pocas dosis de intuición, muy condicionada por la impericia que lleva aparejada la posición de aprendiz de toricantano. Algunos de ellos deberían plantearse seriamente su futuro dada la ausencia de facultades. Igualmente, al tratarse de un coso torista francés el criterio de bravura en el tercio de varas es bastante aproximado. La afición demanda lidia total, con sus tres tercios, en el que la bravura frente al picador cobra especial importancia. Los lidiadores son advertidos si es que no lo saben ya y, por lo general, se enseñan los toros en varas y se intenta hacer un tercio lucido cuando se dan las circunstancias. La afición francesa probablemente no percibe nada extraordinario, los que nos desplazamos desde España lo saboreamos como lonchas finas de un jamón de bellota de esos que no se paladean todos los días. Aquí nos hurtan la lidia, la mutilan, la afición no consigue imponerse salvo en sitios muy contados. Y así nos va.  

   Voy a reseñar lo que dio de sí la concurso y si se tercia contaré en otra entrada lo de Los Maños y la matinal de El Añadio.


  1º. Partido de Resina. Gallareto, nº 27. Principió la concurso con un pablorromero que aunque no lució la guapura enamoradiza de los ejemplares típicos de esta estirpe, lo suplantó con buen juego en todos los tercios. Sin ser bravo de veras, aceptó cuatro encuentros con el picador desde la distancia que se aprecia en la imagen, acudiendo al jaco con el trote que los caracteriza, como si fueran conscientes de su guapura, recreándose en la suerte. En el peto peleó con escaso poder. En uno de los encuentros el piquero dio un marronazo al aire y en el último simuló con el regatón. Gallareto sangró muy poco, lo cual propició que no parara de moverse en banderillas y que ofreciera un buen número de embestidas a Jesús Chover. Intuyo, por los motivos más arriba expuestos, que a media altura. De los más completos del festejo, voluntarioso en todos los tercios.


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2º. Santa Teresa. Bávaro, nº 8. Tenía muchas ganas de ver esta ganadería en acción, cuya procedencia es directa del célebre don Juan Guardiola Soto, reses afamadas en los 60 y 70 por su carácter y bravura temperamental. Queda muy poco de esta procedencia ahora que lo de Javier Molina ha pasado a otras manos y no sabemos cuál será su futuro. Las hechuras de Bávaro delataban a las claras la hondura propia del toro de Gamero Cívico. Cantó la gallina en el cuarto puyazo buscando los capotes; le dieron duro y trasero. En la muleta tuvo un buen pitón derecho, templado, y un izquierdo con malas ideas. Miguel Ángel Silva fue incapaz de pegarle un natural. Espero ver este hierro en los carteles con más frecuencia.



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3º. Couto de Fornilhos. Fastoso, nº 20. Esta vacada de procedencia Condesa - Atanasio Fernández echa animales encastados con cierta frecuencia, como aquel Indiano que vimos en el San Isidro de 2012. Este Fastoso fue al caballo muy decidido y empujó con brío, solo que salió suelto de la pelea. En la muleta fue el de embestida más vibrante, codiciosa y encastada. Gerardo Rivera midió la faena, improvisó algunos lances aprovechando que no era capaz de dominarlo y a la postre fue lo más vistoso de la novillería. Estocada en el rincón que le valió una oreja. El de Couto puso la emoción.



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4º. Monteviejo. Cacharrero, nº 49. No recuerdo la última vez que vi un patasblancas en liza y con las ganas me quedé. El de Victorino estaba claudicante, quizá deberían haber esperado a la primera vara por si se rehacía pero lo cierto es que asomó el moquero de vuelta a los corrales antes del primer puyazo. El novillo era una pintura.


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4º bis. Los Maños. Capitán, nº 52. Hecho y cuajado, con poco pitón. El tercio de varas más emocionante del festejo y la suerte mejor hecha de todos los picadores. El novillo fue de largo como un rayo y el picador lo agarró en el sitio con la dificultad que entrañaba la velocidad que traía, moviendo el de Bonijol con soltura. José Vicente Sanz, el del castoreño, se llevó el premio de la concurso al mejor piquero. La plaza vibró con las arrancadas secas del novillo y el toreo a caballo, esto era lo que todos buscábamos. No solo acudió de largo también empujó en el peto, sin embargo en la muleta se le vio con clara tendencia a buscar los chiqueros. Humilló generosamente por los dos lados y tenía faena atacándole, pero Chover estuvo muy desdibujado.



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5º. Valdellán. Mantalhombro, nº 2. Esta ganadería ya tiene arraigo en las plazas toristas de Francia y quizá por ello, por su fama de encastada y poderosa, fueron las cuadrillas a cargárselo en el caballo. Su matador, Miguel Ángel Silva, ya sabe lo que es recibir una cornada de caballo y todavía le sobrevuela el recuerdo. El novillo, chorreado en morcillo, sin exageraciones. Recibió cuatro varas sin colocarlo, cebándose con la puya en todas partes menos en la zona recomendada. Muy duro de patas, también para morir, aun con la que le dieron embistió a media altura, algo aplomado como es natural. Inadmisible la lidia que hicieron.


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6º. Raso de Portillo. Quitapenas, nº 24. Muy serio el del Raso de Portillo -qué bien suena-, al que también escondieron en los tres puyazos que recibió. O sea, tercio de varas a la española y bronca del público de Parentis. Lo banderillearon al alimón entre Jesús Chover y Gerardo Rivera dando un recital de incapacidad. Con poder y pies toda la lidia, incansable embistiendo de muy buena manera. Esta ganadería, vistos dos ejemplares a lo largo del fin de semana, me ha dejado grata impresión.